martes, 16 de septiembre de 2008

Los más raros

No es frecuente verlos porque donde hay multitud ellos no están. Esos tipos raros no son muchos, pero de ellos provienenl os pocos cuadros buenos, las pocas buenas sinfonías, los pocos buenos libros y otras obras.Y de los mejores de los extraños, quizá nada.Ellos son sus propias pinturas, sus propios libros, su propia música, su propia obra.A veces me parece verlos por ejemplo cierto viejo sentado en cierto banco de una cierta manera, o un rostro fugaz en un automóvil que pasa en dirección contraria o hay un cierto movimiento en las manos de un chico o una chica que empaqueta las cosas en el supermercado.A veces incluso es alguien con quien estuviste viviendo algún tiempo,te vas a dar cuenta de una mirada rápida y luminosa que nunca le habías visto antes.A veces sólo notarás su existencia repentinamente en un vívido recuerdo.Algunos meses, algunos años después de que se hayan ido.Recuerdoa uno:Tenía unos veinte años, iba borracho a las 10 de la mañana, se miraba en un espejo resquebrajado de Nueva Orleans, un rostro soñador contra los muros del mundo ¿Qué ha sido de mí?

Palabras prestadas...

“Me gustan los hombres desesperados, hombres con los dientes rotos y los destinos rotos. También me gustan las mujeres viles, las putas borrachas, con las medias caídas y arrugadas y las caras pringosas de maquillaje barato. Me gustan más los pervertidos que los santos. Me encuentro bien entre marginados porque SOY UN MARGINADO. No me gustan las leyes, ni morales, religiones o reglas. No me gusta ser modelado por la sociedad".